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jueves, 1 de noviembre de 2012

Obama y Romney, en una lucha cuerpo a cuerpo por Virgina y Carolina del Norte

Los candidatos se disputarán  cerradamente Virgina y Carolina del Norte
Maribel Hastings/America's Voice

WASHINGTON, D.C. -- En la frenética suma y resta de los votos electorales que decidirán si Barack Obama permanece en la Casa Blanca o si el republicano Mitt Romney será el nuevo inquilino, muchas veces se pasan por alto aquellos estados donde no hay significativas cifras de votantes hispanos, aunque el reducido porcentaje que hay, puede, si sale a votar, ser determinante en el resultado final de una elección cerrada como la que se anticipa el próximo martes 6 de noviembre.

Virginia y Carolina del Norte son ejemplos de estos estados.

Obama ganó en ambos estados en las elecciones de 2008, pero esta vez el panorama es diferente. Según recientes sondeos, Obama y Romney estarían en una lucha cuerpo a cuerpo; otros sondeos dan a Obama o a Romney una ligera ventaja, o los muestran empatados, señal de lo cerrada que parece ser la contienda presidencial.

En Virginia, Obama ganó por 6 puntos porcentuales en 2008 frente al entonces aspirante republicano, John McCain, con 67% de apoyo del voto latino. Esta vez diversos sondeos consideran que el estado y sus 13 votos electorales pueden ir a cualquiera de los dos candidatos.

En Carolina del Norte Obama ganó los 15 votos electorales del estado en 2008 por apenas 14,177 votos. Una masiva participación de votantes afroamericanos y de jóvenes lo convirtió hace cuatro años en el primer demócrata en ganar la elección del sureño estado en 32 años desde el triunfo de Jimmy Carter en 1976.  Ahora los sondeos apuntan a una lucha cerrada, empatada, o inclinan el estado hacia Romney.

Los latinos representan 8% de la población de Virginia y apenas 4% de los votantes elegibles del estado.

Empero, cuando el porcentaje de votantes latinos de un estado es mayor al margen de diferencia entre los dos candidatos, ese voto latino puede ser determinante en el triunfo o la derrota de un candidato.

Y una muestra del interés en atraer a ese sector de votantes latinos son las intensas campañas publicitarias en español que conducen las campañas de Obama y del aspirante demócrata al senado federal, Tim Kaine, así como la campaña de Romney y los diversos grupos que apoyan a uno u otro candidato. Los noticieros y otras programaciones en español en televisión y radio están plagados de estos anuncios.

Cindy Benavides, directora de participación cívica para Virginia, Maryland y el Distrito de Columbia de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), encabezó esfuerzos de registro de votantes latinos en Virginia y ahora están movilizando a esos  votantes.

"En el proceso de registro de votantes encontramos que las personas que podían registrarse lo hacían. Miramos el interés en la comunidad, a padres no elegibles pero con hijos nacidos en Estados Unidos que son elegibles para votar impulsándolos para que se registraran y votaran", narró Benavides.

"Creo que la mayoría de los latinos quieren votar. Como no somos una organización partidista, nuestra única agenda es asegurarnos de que salgan a votar, informarlos, asegurarnos de que hayan recibido su tarjeta de votante, que sepan dónde votar, y en Virginia especialmente porque tiene ley de identificación de votantes. Si votan por primera vez, tienen que saber qué documentos llevar consigo", explicó Benavides.

De sus pláticas con los votantes latinos de Virginia, Benavides narró que sus principales temas de interés son la economía y los trabajos, ayuda para pequeñas empresas y la inmigración.

El tema migratorio ha sido motivo de polémica en Virginia, reflejándose en ordenanzas que han afectado no sólo a indocumentados sino a latinos naturalizados o incluso nacidos en el estado.

En 2007 la Junta de Supervisores, de mayoría republicana del condado de Prince William, aprobó una ordenanza que permitía que la policía preguntara el estatus migratorio de quienes se sospechara eran indocumentados. Las potenciales violaciones de derechos civiles por uso de perfiles raciales y los altos costos para implementar la ley y defenderla ante tribunales provocaron cambios a la ordenanza.

De manera que el manejo que den los políticos al tema migratorio influye en los votantes latinos.

Un reciente sondeo de Latino Decisions encontró que, aunque Obama no concretó la reforma migratoria que prometió en el 2008 y a pesar de haber roto récords de deportaciones, 57% de los votantes hispanos de Virginia afirmaron que la decisión del presidente de conceder administrativamente una protección temporal de la deportación a los Soñadores (dreamers) mediante la Acción Diferida, los hace sentirse más entusiasmados de votar por Obama. Dicha Acción Diferida podría beneficiar hasta 38 mil jóvenes en Virginia.

Por el contrario, 43% de los votantes latinos de Virginia dicen que se sienten menos entusiasmados con Romney por sus declaraciones de que si es electo presidente permitirá que los Soñadores que ya tengan sus permisos de trabajo los mantengan, pero que su potencial administración no expedirá nuevos permisos, y de que a pesar de decir que favorece una solución permanente para los Soñadores no haya ofrecido detalles sobre su presunto plan.

Más al sur, en Carolina del Norte, los hispanos han ido cambiando el rostro demográfico del estado y poco a poco dejando su sello en la política.

En Carolina del Norte 8.3% de la población es hispana (duplicada en 10 años entre 2000 y 2010) y representa menos del 3% del voto, pero en una elección donde el margen de diferencia pueden ser miles de votos, esos votos hispanos son cruciales.

De hecho, los votantes latinos van en aumento en Carolina del  Norte y sólo en un año, entre 2011 y este año, hubo un alza de 26% de votantes latinos registrados, por diversas razones, entre esas, que los hijos ciudadanos de muchos hispanos no elegibles alcanzaron la mayoría de edad y se registraron.

El voto joven es una de las armas de la campaña de Obama. Ese voto fue crucial en 2008 y esperan movilizarlo de nueva cuenta para garantizar triunfos en estados competitivos.

Carolina del Norte se ha visto azotada por la crisis económica con un índice de desempleo de 9%. El tema migratorio también incide, particularmente por los programas de colaboración migratoria entre autoridades federales, locales y estatales que han nutrido la cifra de deportados.

Muchos de estos jóvenes primeros votantes provienen de familias con padres indocumentados o residentes permanentes que no son elegibles para votar.

Las campañas, particularmente la de Obama, esperan movilizarlos a su favor.

Rafael Prieto Zartha, columnista de asuntos hispanos y director editorial de Qué Pasa-Mi Gente en Charlotte, Carolina del Norte, ha sido testigo de la explosión demográfica hispana y de su creciente influencia en comicios.

“Hace cuatro años, 26 mil hispanos registrados como demócratas votaron en los comicios, a los que se les atribuye haber contribuido a  la victoria del actual presidente. Este año, el número de latinos inscritos para sufragar subió a 111 mil, de los cuales 50 mil figuran en el padrón electoral como demócratas, 19 mil como republicanos y 41 mil como independientes”, explicó Prieto Zartha.

“El sondeo más reciente de la Universidad de Elon, la encuestadora estatal Norcarolina más fiable registró un empate técnico entre el presidente y Romney en el estado, 45% contra 45% de las preferencias de votantes potenciales, con un 5% de electores indecisos. Grupos como los Hispanos Demócratas de Carolina del Norte, Latinos por Obama, y Juntos por Romney han realizado eventos en diferentes ciudades del estado para impulsar el voto latino”, agregó.

“Aunque el voto hispano es menos del 3% del universo electoral del estado, puede ser definitorio el próximo martes 6 de noviembre” concluyó Prieto Zartha.



Maribel Hastings es asesora ejecutiva de America's Voice. En el año 2007, la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA) le otorgó el premio de Liderazgo (Media Leadership Award) por su cobertura de los debates migratorios en el Congreso federal en los años 2006 y 2007 como corresponsal del diario La Opinión.