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viernes, 1 de enero de 2010

MÚSICA | Con alma mexicana, los Cenzontles


Por Sandra Velázquez

Los Cenzontles se inició hace 20 años como un grupo juvenil y ha evolucionado hasta expandirse como un centro cultural para las artes en la localidad californiana de San Pablo, al este de la bahía de San Francisco.

El músico y arreglista mexicoamericano Eugene Rodríguez lidera este colectivo folclorista, que a la fecha a grabado 17 discos. El más reciente American Horizon, cuenta con la participación de David Hidalgo (Los Lobos) y el bluesero afroamericano Taj Mahal.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

NUTRICIÓN | Comer adecuadamente


(HoyDallas/Redacción) -- En unos pocos días iniciaremos un año nuevo y la época se presta para hacer una rápida revisión de sus hábitos alimenticios, una de las bases para conservar una buena salud.

"El principal consejo para el 2010 de la American Dietetic Association (Asociación Dietética de los Estados Unidos) es que comamos bien", dice Luigi Gratton, vicepresidente de asuntos médicos y educación de Herbalife. "Ése es siempre un buen consejo, pero es más fácil decirlo que cumplirlo. Comer bien no sólo significa tomar las decisiones alimentarias correctas, sino también comer los alimentos debidos en el momento correcto".

A continuación, algunos consejos para mantener la mente y el cuerpo bien alimentados, para "comer bien" en el momento correcto:

Coma bien al levantarse. No es necesario que coma inmediatamente después de despertarse, pero es importante comer por la mañana. La gente que no desayuna suele compensarlo en exceso con calorías durante las horas de la mañana o en el almuerzo, o puede depender de la cafeína o de alimentos azucarados para tener energía en las primeras horas del día. Un desayuno ligero -- un tazón de avena con un poco de polvo de proteínas o un tazón de bayas con una porción de queso cottage -- puede seguirle, un par de horas después, una fruta, un puñado de nueces de soja o una barrita de queso de hebra. O pruebe un batido de proteínas con leche y frutas.

martes, 29 de diciembre de 2009

BLOG | Sabina y las trampas de la felicidad




Por Sandra Velázquez

No es el mismo de siempre, algo se disparó en su interior (¿pastillas para no soñar?) y lo ha noqueado indefinidamente al espontáneo, sarcástico, sadomasoquista, buen conversador y burdelero, Joaquín Sabina. A los que ávidamente acechamos sus nuevos discos, más nos habría valido alargar la espera, pero qué le va una a hacer, si nadie es perfecto.

Lo más valioso de entre toda la mediocridad que felizmente le rodea, es como siempre, la honestidad de su incansable verborrea. El propio andaluz se ha dedicado a pregonar sin empacho alguno por toda España y Latinoamérica las batallas de la inspiración que enfrentó para crear las nuevas canciones que componen Vinagre y Rosas. Praga fue su refugio, pero no la mejor solución.

Recientemente, un crítico de talla grande encendió las luces de alarma al compararlo perniciosamente con un aspirante a trovador, de cuyo nombre ahora no me quiero acordar, pero la debacle no es para tanto; las cosas como son. Lo que pasa es que nos tiene tan bien acostumbrados el Sabina, que un descalabro como Tiramisú de limón para abrir boca soprende a cualquier asiduo. Vaya, no sé qué sorprende más, si la letrilla leve de la  canción o la forma en que fue dada a conocer a los medios, con un tratamiento muy a lo pop star, "el primer sencillo del nuevo disco de Joaquín Sabina". Disponible ahora hasta en formato pirata, con los de las mantas, les faltó anunciar.

Pero con su orgullo de buen torero, el andaluz ha salido al ruedo a hacerle frente a lo que venga. Ya la crítica local fue severa con su presentación previa a la Navidad en Madrid. De soporífero no pasó y con justa razón. Son esas contradicciones de la vida que serán por siempre y para siempre un misterio sin resolver. Convertido en un señor casi conservador, sin vicios y hombre de familia, es cuando el bien amado Sabina, rozando ya los 60, sufre para comunicar ideas ardientes en torno al amor, las apuestas, la amistad -tema recurrente en sus letras hasta hace poco- viajes intercontinentales, el mundo del hampa, la televisión nacional y una que otra noche tóxica. Nada que no pueda arreglarse con repasar su discografía para disfrutarlo con el mismo gozo inexplicable de siempre. Al fin y al cabo, un 19 Días y quinientas noches no se volverá a repetir. Parafraseando a Gabriel García Márquez y con cierto temor a ser cruel, Sabina muestra "signos de decrepitud" creativa y todavía peor, su campaña mediática es una avalancha sin fin en ese inusitado achique de estatura. Tampoco es para morirse, insisto. El propio Gabo hizo una travesura semejante al firmar algo así como Memorias de mis putas tristes. 



Sabina es especial -un chingón- y para los familiarizados, ni falta que hace recordarlo. Simplemente, no da una con su nuevo disco y encima de todo, intenta malbaratarse con comunicadillos de prensa como: "A los quince los cuerdos de atar me cortaron las alas, a los veinte escapé por las malas del pie del altar, a los treinta fui de armas tomar sin chaleco antibalas, Londres fue Montparnassse sin gabachos, Atocha con mar”. Es el comienzo de Viudita de Clicquot, el nuevo single de Vinagre y rosas, una canción de corte autobiográfico, un baladón rockero con aroma blues que es puro Sabina.

En un ejercicio de picardía, me gustaría retar al publirelacionista a envolver para las masas la siguiente estrofa de El caso de la rubia platino (19 Días y 500...): "Ninguna zorra vale ese dinero, pensé mientras dejaba mi sombrero nuevo en el guardarropa, cantaba regular pero movía, el culo con un swing que derretía el hielo de las copas, cuando salió por fin del reservado, sentí que las campanas del pasado repicaban a duelo".

"Las canciones surgen en los incendios y terremotos del corazón", aclara el hijo adoptivo de México y Argentina, casi en defensa propia, en una escueta entrevista, aceptando que la tranquilidad que lo arrasa, lo ha suspendido momentáneamente de las buenas costumbres de buen narrador que siempre lo han caracterizado. Lo cierto es que,  más allá de lo que desee comunicar en "Vinagre y Rosas" da la impresión que, como él mismo dijo hace algunos años, en esta placa, -nuevamente- a algunas canciones se les nota las costuras; es como si se hubiese querido poner a musicalizar algunos sonetillos de tercera, porque de ahí no pasan y El Flaco termina repitiéndose peligrosamente.

Hace un tiempo, el gran Sabina no se tocó el corazón para calificar a su bien amado, Pablo Milanés de mediocre, recuerdo que, como no queriendo la cosa, entre halagos y panegíricos le dejó ir la puya al negrito querido. Ahora, se ha visto que no se quiso quedar atrás... Con la vara que mides, serás medido.

Sandra Velázquez es periodista, traductora y editora. Desde el 2002 escribe sobre deportes, música popular, entretenimiento y temas de actualidad. Escríbele a: svelazquez@hoydallas.com.

domingo, 27 de diciembre de 2009

BLOG | El avión de las ilusiones

Por Sandra Velázquez (Escrito el 16 de enero de 2009)


Imagino al piloto del avión de la U.S. Airways que aterrizó en el río Hudson, frente a Manhattan, como un tipo sereno y a la vez muy audaz, esa es la impresión que personalmente me hice de él. Recuerdo muy bien cuando la cadena CNN empezó a mostrar imágenes de los pasajeros saliendo sanos y salvos del jet, sin hacer grandes aspavientos. De inmediato pensé en la letra de "Muñeco", de Babasónicos, ese estribillo tan directo que me inyecta de un optimismo cínico siempre que viene a mi mente: Aunque me acorralen como un perdedor, y no haya camino que pueda seguir, no temo al destino porque estoy apurado...

Me sorprendí de la serenidad que la escena transmitía. Se veían decenas de sobrevivientes sobre las alas del avión, titiritando, en espera de abordar las lanchas que ya los rodeaban para llevarlos a tierra. De la que nos salvamos, insinuaban vía telefónica a la televisora, quienes, temerosos de que fuera un nuevo atentado terrorista contra la ciudad de Nueva York, se percataban de que no era sino un simple avión, con destino a Charlotte, Carolina del Norte, que al no poder volar más decicidió que flotaría... y flotó. Las llamadas al 911 salieron sobrando.

Fue una tarde surrealista, por primera vez en muchos años disfruté la televisión. A diferencia del 11 de septiembre del 2001, CNN reportaba un accidente con saldo blanco, sin un reportero frenético en espera de "conseguir nuevos detalles" para compartir al público. Quien decía todo sin pronunciar una sola palabra era una aeronave comercial, semihundida en las gélidas aguas del Hudson, con la dignidad de una ballena que rehuye a las profundidades del océano, como un escaparate, ganando cada segundo espectadores en ambos costados del río, de un lado Nueva York y al otro Nueva Jersey.

En Internet, el New York Times ya tenía en la portada una foto de Reuters con el jet flotador de grandes alas. Fue una sensación diferente el presenciar la cobertura de un accidente sin un final trágico y pensé, cómo sería la vida si más noticias como ésa dominaran los medios masivos de comunicación. Tal vez nos hemos equivocado durante mucho tiempo y a la gente sí le gusta informarse de casos sin sangre ni arrestos. Aparentemente una manada de pájaros averió los dos motores de la aeronave, pero no el temple del piloto y su asistente.

Es una historia que bien vale la pena resaltar, multiplicar y diseminar por todo el planeta, no se trata de alabar, en plan hollywoodesco, la pericia de un gringo, sino la delicadeza de un ser humano frente a la muerte. De saber enfrentar los retos con serenidad y "no temerle al destino". El incidente me alegró el día, podría ser un presagio de un año atípico, donde sucedan cosas que vayan "contra todos los pronósticos", como el evento del 20 de enero (la inauguración del gobierno de Barack Obama) que está por ocurrir. Cuánto me gustaría que así fuera. Habrá que seguir cantando las de Babasónicos.

Sandra Velázquez escribe sobre deportes, música popular, entretenimiento y temas de actualidad. Escríbele a svelazquez@hoydallas.com.