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viernes, 25 de mayo de 2012

Sarazino, sonido global para variar el menú


Sandra Velázquez/HoyDallas.com

DALLAS -- Sarazino es un término usado en Francia para referirse a los inmigrantes provenientes de Africa, pero también es el nombre de un peculiar colectivo musical que lidera Lamine Fellah, un ciudadano del mundo, argelino de nacimiento, que ha vivido en Francia, Suiza y Canadá pero que recientemente ha hecho de Ecuador su hogar.

"Vine por casualidad, de visita, porque tengo un hermano aquí", dice Lamine vía telefónica desde Ecuador, recordando su llegada al país sudamericano, un lugar en el que a poco de conocerlo, le fascinó y "me nació la curiosidad sobre la cultura latinoamericana", explica.

A partir de ese encantamiento, Lamine formó Sarazino, banda que lidera vocal y creativamente, rodeándose de músicos ecuatorianos. Los sonidos de Sarazino incorporan elementos del reggae, funk africano, música latina, hip hop e instrumentos de diferentes partes del mundo.

Lamine pasó un tiempo en Canadá antes de esa visita que lo terminó de estacionar en Ecuador. En el norte del continente americano se dedicó a producir música con un claro énfasis en el reggae. Un ritmo que según él, permite mucho integrar los idiomas.

Sobre el Ecuador, comenta con alegría, "el clima es más agradable que en Canadá. Aquí hay mucha música, de tantos pueblos, encuentras la mezcla de lo afroecuatoriano, los andes y la zona amazónica al oriente del país".

Y aunque Sarazino propone música para gozar, su lírica no es del todo indiferente a los acontecimientos del mundo. Hay una especie de fiesta y conciencia a la vez en la mayoría de sus temas.

Es por ello que para Lamin es "extremadamente importante ser realista. Viví en África, donde se habla de problemas en la música pero también hay una parte de alegría, se puede hablar de tolerancia, de conflictos, pero hay una parte alegre en el ritmo que hace que llegue con alegría, nos da gusto escuchar esas canciones".

El término "world music", recuerda el argelino en perfecto español, "fue acuñado a principios de los ochenta para designar a una nueva corriente musical, donde prácticamente las fronteras se hacían más pequeñas. El mundo cada vez es más pequeño a través del Internet y de los viajes", afirma.

Una de las características de la llamada "world music" es la de las colaboraciones y duetos, como los realizados por el francoespañol Manu Chao, que refuerzan el concepto de "un mundo sin fronteras". "La música viaja más rápido que los seres humanos y más facilmente", añade Lamine. "La gente tiene curiosidad intelectual por variar el menú, porque se crece aprendiendo de los demás, entonces hay muchas colaboraciones".

Para "Everyday Salama", Lamine les pidió a algunos de sus colegas favoritos que lo acompañen en una celebración de colaboración musical transcultural. Así las cosas, en casi cada canción de este album participan cantantes y músicos invitados, pero en lugar de que el resultado sea una mescolanza sin rumbo de sonidos, Sarazino controla el álbum a través de sus ritmos accesibles inspirados en el reggae y sus melodías logran quedarse fácilmente en la memoria.